domingo, abril 27, 2008

Vistazo Crítico 50: Guillermo Habacuc Vargas.


CUANDO EL ARTE DESPIERTA, ODIO, SOLIDARIDAD, PERPLEJIDAD Y COMPASION O SIMPLEMENTE DUDAS.

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Todos recordamos ese pasaje de la novela de Fernando Vallejo “La virgen de lo sicarios”, llevada al cine por Barbet Schoreder (2000) donde uno de los protagonistas que ha matado sin compasión y por encargo a varios mortales, se detiene frente a un perro agonizante y no es capaz de matarlo. Esa escena es conmovedora pues genera en el espectador un sentimiento de compasión por el alto grado de humanidad que despierta este “animal” en el sicario. Quizá esto demuestra que no estamos tan lejos de ese ser al que siempre hemos considerado como algo distinto. Por momentos, como diría Gilles Deleuze y Félix Guattari, parecemos “devenir animal”.

El año pasado la obra del artista Guillermo “Habacuc” Vargas causa un escándalo; expuesta en la galeria Códice de Managua Nicaragua: el artista, luego de haber escrito con croquetas para perro, “Eres lo que lees”, amarró a una distancia considerable del texto-alimento, a un perro callejero que bautizó “Natividad” en honor a Natividad Canda un ciudadano costaricense que murió en el ataque por dos perros Rotweiler. Se dice que al perro lo dejó morir de hambre. Sin embargo los galeristas afirman: “El perro permaneció en el local tres días, a partir de las 5 de la tarde del miércoles 15 de agosto. Estuvo suelto todo el tiempo en el patio interior, excepto las 3 horas que duró la muestra, fue alimentado regularmente con comida de perro que el mismo Habucuc trajo. Sorpresivamente, al amanecer del viernes 17, el perro se escapó pasando por las verjas de hierro de la entrada principal del inmueble, mientras el vigilante nocturno quien acababa de alimentarlo limpiaba la acera exterior del mismo.”(1)

Al artista fue seleccionado a participar en la Bienal Centroamericana de Honduras en representación de Costa Rica luego de haber ganado la bienal de su país no precisamente con esta “obra” polémica, sino por las obras “Jony leyendo y explicando” (vídeo) y “Panel díptico”, donde por cierto ya se anuncia el problema que plantea la imagen, entre verdad y mentira en la primera obra y sobre el papel de la creencia, religiosa en la segunda.

Desde entonces hay un llamado al boicot para que el artista no vaya a la bienal de Honduras en este año, hasta sitios web donde se recrimina el acto, asociaciones de defensa de los animales se movilizan para condenar este acto. Ahora bien, hecho “real” o no, es sin duda un acto ingenioso del artista: el escándalo, las entrevistas que él realiza, la supuesta obra de arte, de la cuál se tiene serias dudas de su ejecución, pues la galeria Códice de Managua, así se tenga el rótulo de arte contemporáneo está muy lejos de exponer este tipo de obras. Todo parece ser una verdadero montaje al mejor estilo moderno. No olvidemos que Marcel Duchamp termina generando una de las “obras” más relevantes de la historia del arte, jugando con el engaño y la burla. Su “fuente”, ready-made firmado R. Mutt, semejante a cualquier orinal de baños públicos, luego de ser rechazada por los jurados de arte del cuál el mismo artista hacía parte, terminó siendo asimilada por el mundo del arte al punto de convertirse en el paradigma del arte contemporáneo. Buena parte del arte moderno y contemporáneo es un pura "mamadera de gallo" y en ese sentido no hay que tomarselo tan en serio.

La historia del arte, esta llena de engaños, burlas, falsos supuestos, simulaciones pero no por eso deja de ser arte, nos guste o no. Esa es la paradoja: pensar que el arte es serio y verdad absoluta. En nuestro medio la obra “Pedro Manrique Figueroa” precursor del collage en Colombia, por mucho tiempo pasó como alguien “real”. La reciente película “Un tigre de papel” dedicada a su vida, realizada por el tío de Lucas Ospina “autor” de esta ingeniosa obra, ayuda aún más, a consolidar este personaje ficticio que se mueven entre la realidad y simulación. ¿Pero este no es acaso el asunto del arte, hacer que creamos ciegamente en lo que vemos?

Volviendo a la obra de Habacuc, lo que si es cierto, es que esta obra es un verdadero rompecabezas para la crítica, pues, aún está en ejecución: vídeos, cartas, un sitio web donde se hace un llamado al linchamiento del artista , apropiación de la noticia por sociedades defensoras de animales, entrevistas, críticas a la obra.... Ahora poco importa si él en verdad amarró al perro en una galeria de Managua y lo dejó morir de hambre, como poco importa saber si la imagen que nos comovió creada por Fernando Vallejo es real o no, así haya sido llevada al cine. Lo que suscita este hecho artístico es sin duda, muchas preguntas sobre el papel de la comunicación, el de la imagen en una sociedad contemporánea donde los títulares, las falsas noticias que se fabrican a diario, las listas de firmantes de causas nobles, todo eso se mezcla prosmiscuamente con la realidad, es decir con el mundo en el vivimos. Ver para creer, aún seguimos siendo muy religiosos, cuando el rumor hace ruido y termina generando verdades. Mientras tanto, seguiremos divirtiéndonos con los artistas, siempre y cuando lo cómico no se vuelva tragedia como suele suceder en la realidad.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá 27 de abril del 2007.

Notas

(1). Propósitos extraídos del portal salón kritik. http://salonkritik.net/06-07/2007/10/aclaracion_tema_hababuc_rodolf.php

martes, abril 15, 2008

Vistazo Crítico 49: El asesinato de la artista Pipa Bacca.


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EL PERFORMANCE O CUANDO EL ARTE DESBORDA LA VIDA.
El asesinato de la artista Pipa Bacca.


En octubre del año pasado, durante la Bienal SIART que se desarrolló en La Paz-Bolivia, asistí como parte del jurado a un performance denominado “Hasta que la muerte nos separe”. Performance del artista boliviano Deribera Bluebox y la artista chilena Daniela Meneses. En este perfomance que fue bastante controvertido, por haber puesto en discusión el ritual del matrimonio, se puso algo de manifiesto: la performancia desborda el terreno de la ficción y se inscribe en la vida misma. Los dos artistas decidieron contraer matrimonio siendo ella lesbiana y él gay. En esta ceremonia que se llevó a cabo en una iglesia de un prestigioso sector de la capital boliviana, se puso de relieve la idea, que la vida puede ser una obra de arte(1). Esta insistencia, que hace que los artistas y sus obras salgan de los lugares convencionales destinados al arte, para actuar y "transformar" así sea por un instante, el mundo que les rodea.


De esto puede dar cuenta la obra de una de las artistas latinoaméricana más importante: Ana Mendienta. Sus famosas “siluetas” que dan forma a su obra, se funden extrañamente con su propia vida, al punto de no existir un límite entre el arte y la existencia. Recordemos que su muerte, trágica por cierto -su caída accidental de la terraza de un edificio-, terminó asimilándose terriblemente a sus obras donde la idea de muerte y vida era supremamente evidente.

Muchas obras performáticas siempre han interrogado la muerte de cerca; la obra de Gina Pane por ejemplo, quien se hacía una serie de heridas en su cuerpo, o la de Michel Journiac quien se hería de muerte con un arma de fuego, al hacerse disparar, o el mismo Pinocceli quien en una de las pasadas versiones del Festival de Performance en Cali-Colombia, se quitó de un hachazo uno de sus dedos, para presionar por la liberación de Ingrit Betancourt o Raúl Naranjo quien hace ya unos diez años en su perfomance “Cruzado” presentado durante la exposición “Actos de fabulación”, curada por la filósofa Consuelo Pabón para el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, se hiere su pecho con una flecha la cual luego es lanzada hacia una matriz de la que cae sangre. Otros tantos ejemplos, podríamos aquí enumerar donde la vida y la muerte parecen tocarse en el performance.

Hoy el mundo del arte está conmocionado por la muerte de la artista italiana Guiseppina Pascualino conocida como Pipa Bacca. En su última performance Brides on tour la joven artista de 33 años decide emprender un viaje junto a otra artista Silvia Moro, a través de una región extremadamente conflictiva: partiendo de su ciudad natal Milán hasta Jerusalén, pasando por Serbia, Croacia y Turquía. Precisamente es en este último país donde su obra se detiene así como su propia vida.

la artista vestida de novia, completamente de blanco, pretendía develar la idea de una unión fundamental, precisamente donde la desunión ha generado un odio intestino, entre las comunidades de musulmanes, judíos, curdos y cristianos. Su obra consistía en recoger una serie de testimonios, principalmente fotográficos del recorrido, para luego ser expuestos en la galería Byblos de Verona. El recorrido era posible gracias al autostop, donde ella podía viajar y establecer una alianza con desconocidos. Práctica que ella ya había utilizado en otros performances. Hasta hace poco menos de dos semanas, cuando ella abordó el automóvil de quien sería su victimario. Su performace basado en la confianza hacia el otro, devela en sí mismo, lo trágico de esta intención, sobre todo en pueblos donde la desconfianza hacia el otro, es algo grande y donde el papel de la mujer es extremadamente denigrable.

Una obra que deja un claro sabor amargo; sin embargo, ese tipo de obras que cuestionan la existencia misma, no pueden tener otro tipo de final que la tragedia misma. Claro, esto no justifica para nada el asesinato de la artista, luego de haber sido abusada sexualmente pour un individuo sin empleo quien hace poco reconoció su culpa, tras haber sido detenido por las autoridades. La artista seguía persistiendo en esa confianza, frágil por cierto, que seguimos perdiendo, desde hace ya mucho tiempo. Quizá ahí radica la fuerza de su propia obra, créer en la utopía de aquello que es intangible, pero que da al mismo tiempo, solidez a la hermandad y a la solidaridad.

Su viaje que pretendía desbordar las fronteras, “desterritorializándo” toda posiblidad de tensión, llega a un final terrible. Quizá hubiese sido interesante pensar en su llegada a Jerusalen, dirigiéndose al muro de las lamentaciones, inmaculadamente vestida de blanco, lista para la ceremonia, pero sin novio. Todos los que hacen performances lo saben: cuando comienza el performance. Pero nadie sabe en qué momento preciso termina. Y así es en la vida misma, valga la pena decirlo; sin duda eso pensó alguna vez Joseph Beuys para quien, la vida y el arte eran una sola y misma cosa, una especie de matrimonio estético, entre lo aparentemente inconciliable.


Ricardo Arcos-Palma
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Bogotá,
15 de abril del 2008.

Notas:

(1). Este tema lo he desarrollado ampliamente en el texto "Foucault y Deleuze: la existencia como una obra de arte" En, Foucault 80 años. Belo Horizonte: 2006.


miércoles, abril 09, 2008

Vistazo Crítico 48: Reflexiones en el espejo.

Obra de Gustavo Sanabria

REFLEXIONES EN EL ESPEJO : vistazo crítico al salón regional zona centro.

Por estos días en las instalaciones del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, se exhibe una de las curadurías del XII Salón Regional de Artistas zona centro. El proceso curatorial fue cuidadosamente llevado a cabo por Claudia Salamanca y Andrés Gaitán, quienes tras haber realizado una convocatoria pública, escogieron varios proyectos, que dan cuenta de la producción artística contemporánea en la zona centro del país. La investigación curatorial tiene como título El espejo. Ni si, ni no, sino todo lo contrario” y está apoyada en cuatro ejes conceptuales: lo político, la farándula, lo ilegal y la escala. El primero pretende responder a los siguientes interrogantes alrededor de la esfera de lo político donde las imágenes y los discursos generan siempre una doble lectura: ¿En qué momento se insinúa una verdad cuando se presenta un cambio en el pie de foto o en el tratamiento digital de una imagen? ¿Qué es lo que se pretende cuando se unen personalidades de corrientes políticas contrarias en una situación “incómoda”? ¿Hasta dónde el arte ha llegado, cuando se mira la verdad de las mentiras en lo político? ¿Porqué lo político se presta para entender que hay un cierto aura de falsedad en su entorno? ¿Porqué a pesar de ello, seguimos creyendo en el mandato político?” El segundo se pregunta sobre el asunto de la simulación y lo esa realidad que se construye a partir del mundo de la farándula: “¿Porqué el auge de las cirugías estéticas? ¿Por qué tanto cambio extremo y tanta operación que nos transforme en lo que no somos? ¿En qué momento decidimos que era mejor imitar a “otro” o al menos parecerse a ese “otro”? ¿Porqué ya no queremos ser nosotros, sino “otros”?”. El tercer eje conceptual se basa en lo ilegal, donde la infracción y la superación de la norma siempre tiende a imponer, lo falso, la copia.. A pesar de que hemos sido educados por medio de ejercicios miméticos desde hace siglos, hay un punto en el que dicha mimesis traspasa el problema de lo legal. Pero, ¿cual es el límite entre aquello que se considera legal o ilegal? ¿Por qué, sabiendo que el original esta en desuso, éste se nos presenta como una presencia amenazadora mediante la distinción entre lo ilegal y lo legal? ¿Qué es lo que seduce en la falsificación o en la compra de prendas, de documentos, de accesorios?”. El cuarto y último eje se centra en la reflexión sobre la escala. Aquí se pone de manifiesto como en una cultura mimética como la nuestra, se erige a partir de la copia, del facsímil, de lo falso y por supuesto de lo doble: ¿Qué tan grande es Francia con respecto a Colombia? ¿Qué tamaño tiene la Mona Lisa, el Coliseo Romano o la estatua de la Libertad? ¿Y cuando vemos estas imágenes en un libro, cómo se nos transforma el mapa mental de los lugares de donde provienen?”. La curaduría conceptualmente está bien estructurada y en el plano expositivo también tiene grandes virtudes pues los proyectos escogidos en su mayoría logran materializar estos ejes conceptuales. Aunque yo no me detendré en todos, pues solamente escogeré los más relevantes a mi juicio. Echemos entonces un vistazo crítico a la exposición repartida en dos de las salas del museo, pues vale la pena detenerse en ella.


En Lo político” fueron escogidos los proyectos: “Sin título/colombiana”, de Andrés Buitrago, Los niños buenos se acuestan a las 8” de Camilo Conde, “A través del cuerpo” de Lina Espinoza, “Nápoles” de Nelsón Guzmán, “Patrioskas” de María Nela Garzón, y “Retratos colectivos: presidentes de Colombia” de Pablo Tamayo. “Sin Título/colombiana” de Andrés Buitrago una de las obras que más llamó mi atención, está constituida por una serie de fotografías donde vemos a unos personajes que portan en su prendas un broche en forma de águila. Frente a esas fotografías vemos en una urna el mismo objeto. Esta obra es interesante pues nos muestra que tal vez aquello que consideramos como “lo nuestro” no es tan nuestro. Este símbolo aparece en varias marcas, como en la de una gaseosa muy prestigiosa. El artista juega con la idea del deslizamiento de significados: lo que vemos no es un águila, símbolo de otras repúblicas como la alemana o la estadounidense y no propiamente de la colombiana, así insistamos en los comerciales de la prestigiosa bebida que es la nuestra. Aquí se transluce esa imposición de las falsas apariencias y creencias frente aquello que vemos no es en realidad lo que vemos.

Otra obra que llamó mi atención fue la Camilo Conde “Los niños buenos se acuestan a las 8” formada por varias pinturas que se reproducen como si fuesen fotografías tomadas de periódicos. Esta obra hace referencia a esa relación a ese mundo visual, donde vemos imágenes que ya hacen parte de nuestra historia: la de un guerrillero liberal, otras donde vemos a un sicario, etc. Imágenes que se inscriben dentro dentro nuestra realidad nacional. El título alude a esa recomendación televisiva de la programación para adultos, donde todos los niños y además “buenos”, tienen que ir a la cama a las 8:00 p.m. Como si la cruda realidad fuese velada a la mirada inocente de los niños y, su sueño plácido sin duda, sigue siendo ajeno a las pesadillas de la realidad.

Una de las obras más interesantes de la exposición es sin duda es la de María Nela Garzón “Patrioskas”: “La Patrioska, es la artesanía colombiana que por excelencia nos representa internacionalmente. Estas balas en madera personificadas por los más conocidos representantes políticos históricos y de la actualidad de nuestro país, son un souvenir que cualquier extranjero debería tener en casa; para que no sólo tenga sus habladurías sobre nuestra violencia sino también un fiel recuerdo made in Colombia de ella. No se deje engañar, la verdadera Patrioska es torneada a manos de un reo de alguna de nuestras prisiones de alta seguridad.” Obra bastante irónica y crítica, compuesta por muñecos en forma de bala los cuales representan a personajes de nuestra historia política de varios sectores. A la manera de las muñecas rusas, estas “artesanías” juegan con varios imágenes: las balas, las muñecas y con las palabra patria. Personajes de nuestra historia política se exhiben en una urna de cristal, como souvenirs de un lugar donde la violencia sigue reinando.

La obra “Nápoles” de Guzman, hace clara referencia a la hacienda del nacrotraficante más temido de la década de los ochenta, Pablo Escobar Gaviria. Varias fotografías en color de formato mediano nos muestran el deterioro de este lugar que contrasta con las pinturas en acrílico de uno de los autos de colección del capo de la mafia paisa, y de una reconstrucción de la hacienda, donde vemos a un helicóptero a punto de posarse al lado de la piscina de la hacienda. Esta obra tiene la virtud de mostrarnos el deterioro en que ha quedado uno de los lugares de esparcimiento de la mafia.

En “Retratos colectivos: presidentes de Colombia” de Tamayo nos encontrábamos con una foto en blanco y negro pegada en la pared, donde veíamos a una especie de retrato híbrido mezcla de los rostros de varios expresidente, como César Gaviria, Belisario Betancourt, Andrés Pastrana y el propio Alvaro Uribe. En el suelo veíamos por medio de un dispositivo de proyección los mismos rostros sucederse uno a uno como insistiendo que en la idea de que se trata del mismo personaje.

En “La Farándula” fueron escogidos los proyectos: “Campo Santo” de César Alfonso Vega, “Diva’s life” de Juan Pablo Echeverri, “La veneración del cuerpo” de Manuela Reyes, “Y échate a dormir” de Rec made échate a dormir, “Puta” de Sandra Bermudez y “Composición histérica” de Carolina Zuluaga. La única obra de este conjunto que vale la pena reseñar es la de Sandra Bermudez, quien de manera bastante contundente, decide tomar una serie de dijes que denotan a la “esposa, a la “puta” y a la “hija de papi”, figuras de lo femenino cuestionan implícitamente el papel de la mujer. Esta obra está compuesta por una serie de “esculturas” que describen esas facetas de la mujer. Inspirada en un cierto barroquismo, la letra se inscriben dentro del decoro al punto de inscribirse en el muro del museo. Los dijes dejan así de estar colgados del cuello de una determinada mujer para colgarse en la pared del museo o para herirla, dejándo entrever esa pequeña distancia que nos separa del mundo del espectáculo.

En La Escala”, los proyectos escogidos por los curadores fueron: “Elegía de un pasado” de Eduardo Reyes, “Venecia Plaza galeria” realizada por el Colectivo TAI, “Vehículo oficial” de Jeisson Castro, “Impresora en ciclo” de Juliana Restrepo y Leonardo Gonzales, “Art in Theory” de Santiago Reyes Villaveces. Dos obras merecen reseñarse aquí: la del colectivo TAI, quienes conforman una galeria con “verdaderas” copias de obras de arte de la historia universal. Esta instalación pone de manifiesto la idea de lo verdadero y lo falso, de la copia y el “original” de lo auténtico y el pastiche en el arte, generando una mirada desenfadada sobre la misma historia del arte hecha por referencias constantes, interpretaciones y apropiaciones.

“Vehículo oficial” nos muestra a un carro de juguete, que semeja al de los escoltas, el cual no para de estrellarse con las paredes del cristal que le encierra. El carro, está provisto de un dispositivo de cámara de vídeo, el cual recoge desde el interior una imagen que es proyectada a su vez en una de las paredes del museo, generando un desdoblamiento del punto de vista de quien observa sumergiéndolo al interior del mismos objeto.

Finalmente en “Lo Ilegal” nos encontramos con los proyectos: “Cómo robar un Giorgio de Chirico” de Andrés Castaño, “El pantallaso” de Catalina López, “De lo visible” de Gustavo Sanabría, “Actividades ilegales en Colombia” de Manuel Alberto Barón, “Reproducción en curso” de Sandra Barrera y “Cuando la cultura se vuelve ilegal” de Pilar Tarazona. Destacamos aquí el proyecto de Castaño, donde la fabulación lleva al artista a imaginar todo un entramado que le permitirá robar de uno de los más prestigosas colecciones de arte del país – La colección Botero”, uno un cuadro del pintor italiano. De un lado del panel noc encontramos con una serie de dibujos que nos permiten ingresar en el mundo del ladrón, quien cuidadosamente ha diseñado todo un dispositivo para poder realizar el golpe. En el reverso del panel encontramos la copia del cuadro del pintor italiano, acentuando aún más la fabulación del robo. Esto nos recuerda que la historia del arte, ha estado plagada de hurtos, robos, y de apropiaciones. Sin duda esta obra es coherente por lo planteado en la curaduría. Otra de las obras a tener en cuenta es la Sandra Barrera, quien indaga en la noción de reproducción a partir de la imagen del computador que se reproduce magistralmente en pinturas que semejan las pantallas. Pero si hay una obra que más tiene sentido en toda la exposición es la de Gustavo Sanabria. “De lo visible” es una dispositivo de cámaras de vídeo que no ven nada, que no enregistran nada y en consecuencia no vigilan nada, pues son falsas cámaras de vídeo. Dispuestas discretamente, en toda la sala de exposición, estos objetos inútiles, insisten en la invisibilidad. Invisibilidad no solamente porque pasan practicamente desapercibidas para el visitante de la exposición, sino también porque evidentemente impiden la visibilidad de algo. Doble engaño, doble simulación, quizá nada más ilegal que unas falsas cámaras de vigilancia, donde hasta los mismos vigilantes del Museo de Arte de la Universidad Nacional, mordieron en anzuelo.

En suma esta trabajo curatorial, es ejemplo perfecto de una rigurosa investigación conceptual y de una amplia convocatoria que terminó en los proyectos seleccionados, que si bien no todos fueron afortunados, a mi juicio, logran de una u otra manera materializar esas cuatro reflexiones que se desprenden de nuestra propia realidad.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá, 9 de abril del 2008.

Notas al margen:

1. Hemos realizado un reportaje gráfico sobre la exposición. No deje de echar un vistazo!

2. Los propósitos entre comillas fueron extrídos de la página que pueden consultar en

http://www.zonatorrida.templeofmessages.com/pages/salonCentro.html

Vistazos Críticos Audiovisuales cumple 7 años

Los cumpleaños no siempre son dignos de celebrarse, pero el proyecto de Vistazos Críticos Audiovisuales cumple ya siete años de existen...