martes, julio 01, 2008

Vistazo Crítico 54: Oscar Danilo Vargas.


PINTURA Y CONTEMPORANEIDAD II.

Vistazo Crítico a la obra de Oscar Danilo Vargas.


En el anterior Vistazo Crítico dedicado a la obra de Jessica Angel, destacamos el lugar que ocupa la pintura dentro del panorama del arte contemporáneo. En esta ocasión nos nos detendremos frente a la obra del artista Oscar Danilo Vargas, egresado de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Colombia desde hace ya algunos años. Su producción más reciente se encuentra expuesta en la Galeria el Museo hasta mediados de julio de este año. Intentemos pues una descripción: grandes superficies de color que terminan dejando entrever un personaje que salta, que parece caer, que tira con gran esfuerzo una casa desmesurada; imagen que se repite en todas las pinturas de este artista. Fisura.Escape presenta una serie de pinturas al óleo realizadas sobre telas y mdf de gran formato, donde el artista pone de manifiesto la tensión existente entre la habitación (casa) y el individuo.

Una constante parece surgir en esos cuadros: la caída, el escape, la fisura... Lo que significa llevar la casa a cuestas, como un recuerdo de la casa abandonada por el desplazamiento, o como un recuerdo de la casa usurpada por los créditos impagables inventados en la época del expresidente conservador Pastrana, por allá en los años setentas, o como un anhelo de poder situarse en un lugar cualquiera donde la idea del habitar es cada vez más compleja: emigrar, salir, escapar, situarse en algún lugar donde el habitar sea posible; verdadera preocupación en estos tiempos. El personaje que aparece una y otra vez en sus pinturas, lucha por no caer en el vacío, ni ser devorado por esas grandes superficies de color. La casa a cuestas, reaparece una y otra vez. De vez en cuando una fisura, pintada, simulada en la tela, deja ver una luz entre la gama de grises. Esa fisura parece devenir una puerta de salida, de escape... aunque el hecho que no se sepa que hay detrás acentúa el misterio.

Veamos que nos dice el artista a propósito de esta exposición: Fisura.Escape… como la manera de poder sobrellevar los acontecimientos que a diario nos tocan. Fisuras que se han abierto para dejar entre ver el dolor de nuestra sociedad la incertidumbre del hombre contemporáneo; pero a su vez son marcas o señales para un posible “escape”. El espacio vuelve a tener protagonismo, surcado de franjas de color plano como si hubiese sufrido una fractura por donde el personaje (característico de mi obra) parece buscar una evasiva a su entorno, se siente presa de un desarraigo forzado y con su casa a cuesta pretende arrancar el problema de raíz, problema que lo inunda posiblemente desde lo institucional o lo marginal en una suerte de desequilibrio perpetuo. Su entorno se sumerge y emerge a la vez que naufraga en un paisaje incierto, como una casa flotando a la deriva. En una suerte de reubicación forzada para protegerse del latente peligro que lo circunda, sin precisar si a fuera o adentro; si el centro o la periferia le brindan una solución a su constante des-ubicación.”[i]

En efecto ese personaje lucha por no caer, su equilibrio es frágil. Y la casa en ocasiones deviene caja, apenas esbozada, dibujada. La casa-caja, las cajas de los trasteos, donde cada vez que nos mudamos llevamos lo más preciado. En ese sentido la casa deviene algo móvil, algo que siempre llevamos consigo, que embalamos y desembalamos. Caja-sueños, cajas-memorias, cajas de cartón simplemente. Esta imagen no deja de evocar otra donde los cartoneros deambulan por nuestras calles frente a la indiferencia de la sociedad. Varias lecturas se desprenden sin duda de las pinturas de Vargas, pero siempre se vuelve a un lugar común, sobre todo en una obra con tanta solidez tanto conceptual como formal.

El crítico y curador Eduardo Serrano escribía en una ocasión lo siguiente: Oscar Danilo Vargas es uno de los jóvenes artistas que se han aferrado a la pintura en esta época en la cual no sólo la pintura ha sido cuestionada por llevar supuestamente implícita una definición a priori del arte, sino que ser pintor se ha convertido en motivo de controversias por parte del nuevo establecimiento artístico compuesto principalmente por instaladores, vídeo-artistas y fotógrafos. Afortunadamente Oscar Danilo Vargas y otros pintores de su generación han tenido claro que la vigencia de una obra de arte o su contemporaneidad no es cuestión de medios ni de estilos, sino de la validez de los contenidos de las obras y de su sintonía con las prioridades expresivas del hombre actual o de la sociedad de la cual hacen parte (...) No obstante, cuando el observador agudiza su mirada y escudriña palmo a palmo la superficie de sus lienzos, descubre que esa inmensidad ambigua y ominosa se halla habitada por un personaje diminuto pero protagónico que, en cada lienzo y sea cual fuere su posición o su actitud, parece perdido, apabullado, desconcertado, sin ninguna posibilidad de encaminarse hacia un lugar seguro dentro del caos que lo circunda. Ni siquiera el bosquejo de un a casa, o de una caja, o de una “casa-caja”, que en ocasiones acompaña al personaje, parece protegerlo de la desconfianza y el desasosiego que le impone, a esta porción figurativa de sus obras, el contexto gestual, intuitivo, y mayormente grisáceo en que se desenvuelve.”[ii]

Ahora bien, su obra no se limita a la superficie bidimensional. Basta con ver la instalación donde la casa cobra forma y sale de la pared, como insistiendo que la pintura puede ser escultórica. Estas piezas me recuerdan los tapires de Nadin Ospina obra realizada al final de los años ochenta. Piezas escultóricas que luego eran recubiertas con pintura. En esta ocasión la casa sale definitivamente de la superficie del cuadro, de la pared, para configurarse en el espacio. Esas casas de madera, adquieren las mismas atmósferas, que las telas. Una obra que vale la pena visitar en la galería donde está exhibida o en la página web del artista, pues nos pone a pensar sobre la frágil relación del individuo y el habitar en esta época. Sin lugar a dudas la obra de Oscar Danilo Vargas, logra resolver varios interrogantes frente a la condición contemporánea del ser humano; además él nos demuestra que para ser artista contemporáneo no es suficiente con asumir una técnica "contemporánea" sino simplemente pertenecer a su época, pues como hemos insistido en varias lugares, lo contemporáneo se define no por una técnica artística en particular sino por entender y comprender su época. Al menos en esos términos el filósofo Jacques Rancière lo enuncia y yo comparto plenamente ese presupuesto.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá
, 1 de julio del 2008.


[i] Dialogo con el artista.

[ii] Texto de Eduardo Serrano para la exposición Fluctuaciones.

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