miércoles, agosto 22, 2012

Vistazo Crítico 109: MATRIMONIO Cultural: ¿la pesadilla del PATRIMONIO histórico?



MATRIMONIO Cultural: ¿la pesadilla del PATRIMONIO histórico?
El caso del Teatro Colón.


Cuando la cultura se confunde con un negocio (llamémosla industria cultural), cuando la historia no le importa a los que administran la cultura, el resultado es lo que denuncia Juan Luis Rodríguez en su columna. Solamente una acción popular podría frenar esto, pero ¿realmente a la gente, al común de la gente le interesa el Teatro Colón como para emprender una acción popular?  


Lo que sí sería interesante es analizar como en un claro interés por "revivir nuestro pasado glorioso" esta administración decide restaurar algunos bienes patrimoniales muy específicos de la época de la Regeneración del siglo XIX. Habrá que ver cuál es el interés de esto, pero este no es el espacio para analizarlo. ¿Núñez estaría contento con este proyecto, no solamente porque su casa ha sido restaurada sino también el elitista Teatro Colón? Quién sabe, a lo mejor estaría furioso.

Teatro Colón con el Telón de Anibal Gatti.


Anécdota al margen, Rafael Núñez se puso furioso cuando Anibal Gatti pintor florentino intentó plasmar en el telón algunos personajes populares (en su mayoría campesinos e indígenas) que admiraban unas figuras propias de la historia de la Opera. Los personajes desaparecieron del telón y se impuso figuras de "mejor gusto" muy acorde con el proyecto civilizatorio que pretendía educar a estos "bárbaros" de la naciente nación colombiana a través de la cultura, de élite por cierto: ese era el sueño de Rafael Núñez. 


Pero bueno nosotros tenemos la historia que nos merecemos. En un país como Francia, la Opera Garnier se conserva tal cual, y jamás se ha pensado en demoler sus alrededores para ampliarla, por obvias razones pues fue bien concebida desde sus inicios. En 1989, se construye la nueva Opera de la Bastilla de Carlos Ott, que sin duda implicó varias demoliciones de las edificaciones del barrio de Bastilla. Hoy ese espacio es muy visitado y nadie se acuerda de las casas que si bien eran “bellas” ya no servían para mayor cosa.


Biblioteca Luis Angel Arango en el barrio histórico de la Candelaria.


Cuando se construyó la Biblioteca Luis Ángel Arango y su posterior ampliación que toma toda una manzana, o cuando se construyó el Centro Gabriel García Márquez (uno de los últimos proyectos de Rogelio Salmona) en el Barrio la Candelaria a nadie pareció importarle y hoy varios de nosotros disfrutamos de esos espacios que son lugares públicos. En el lugar donde queda el centro cultural mexicano consagrado a nuestro premio nobel, creo que quedaba el convento de la Enseñanza, y luego la antigua Escuela Nacional de Bellas Artes. Ahí ya no hay monjas y tampoco aprendices de artistas con los modelos caducos europeos. Ahora, más allá de disfrutar visualmente las casas que ahí estaban, nadie o muy pocos podían entrar allí.



Centro Gabriel García Márquez siglo XXI y Convento de la Enseñanza siglo XIX.

Dejando de lado mi espíritu conservador que por cierto duerme en lo más profundo de mí, podemos pensar que si el nuevo proyecto del Teatro Colón, sirve para sacarlo de su carácter elitista y hacerlo funcionar mejor hacia un público cada vez más amplio, yo le apostaría sin temor a ese proyecto y a una ciudad menos fachada que es heredera de un pasado glorioso cierto, pero que está lejos, muy lejos de las funciones reales de toda ciudad contemporánea. Esas casas de la calle 11 con cra 5ª, así sean como de carta postal, no cumplen una real función, sino la de recordarnos ese pasado glorioso. La ciudad de Rafael Nuñez y su proyecto civilizatorio no va acorde a nuestra realidad social y mucho menos después de haber reformado su constitución que rigió poco más de un siglo. La arquitectura creo yo, es reflejo de una época y de la sociedad en la que estamos inmersos. Y hasta donde sé no se trata de demoler el Colón sino ampliarlo, aunque ello implique la demolición de algunas casas. Sería bueno conocer el proyecto para tener elementos de juicio.


Teatro Maldonado, 1840.

Y bueno para que el Colón sea el Teatro Colón sin duda hubo que demoler unas cuantas casas coloniales y republicanas: del teatro Coliseo Ramírez construido en 1772 por Don Tomás Ramírez y Dionisio del Villar y el posterior Teatro Maldonado construido en 1871, surge el teatro Cristobal Colón en los terrenos expropiados por Nuñez luego de la decadencia de este teatro a causa de la guerra civil que el propio Nuñez puso en marcha. 


Ahora bien, no solamente hay que agrandar el teatro, sino también cambiarle de nombre: como Bogotá que ya no se llama Santa Fe de Bogotá recordando ese pasado inquisitorio colonial,  el teatro debería llevar el nombre de Lucho Bermúdez o Toto la Momposina. Bueno esto si es una herejía que ni la Ministra de Cultura ni la Secretaria de Cultura del Distrito aceptarían; mejor no digo nada más, he ido demasiado lejos.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá 21 de agosto del 2012.

miércoles, agosto 15, 2012

Vistazo Crítico 108: ARTE, POLÍTICA Y SOCIEDAD: La degeneración estético-racial y el proyecto higiniesta en Colombia.



ARTE, POLÍTICA Y SOCIEDAD: 
La degeneración estético-racial y el proyecto higienista en Colombia.

La misión del arte no es acercarse a la podredumbre
ni describir al ser humano en estado de putrefacción”. 
Adolfo Hitler. Discurso del Congreso del Partido Nazi 1935.


La idea de degeneración estético-racial y el proyecto higienista en Colombia está muy unida a la política higienista nazi, que tanto sedujo a varios de los intelectuales de la generación del centenario en nuestro país como Laureano Gómez quien acogió el proyecto e intentó ponerlo en marcha en el país incentivando las ideas de la eugenesia. Este proyecto, echa sus raíces en el pensamiento racial de Oswal Spengler quien se hizo conocer por su famosa obra “La decadencia de Occidente. Bosquejo de una morfología de la historia universal” (1918-1922). El asunto de lo degenerado se asume en términos sociales y culturales por ejemplo no sorprende que la idea nazi del "arte degenerado" devela el temor, acogido a brazos abiertos por nuestros intelectuales y políticos conservadores y nacionalistas de la primera mitad del siglo XX, que comenzaron a interesarse en el indigenismo: Armando Solano  publicaba en la Revista Universidad su discurso titulado, “La melancolía de los indios” 1927, donde se atrevió a realizar un esquema psicológico del comportamiento indígena insistiendo en un cierto determinismo biológico que se traduciría en lo social. Los estudios del médico boyacense Jiménez López seguido fervientemente por algunos de la generación del centenario insistía que los problemas sociales de Colombia se debían a “la degeneración de la raza, las enfermedades”, etc. Calixto Humaña y Jorge Bejerano insistían contrariamente en que su causa son factores sociales y políticos  y no raciales. Pero este pensamiento era minoritariamente compartido por esta época. Es decir que el interés por el indigenismo en el país defería de la propuesta mexicana de Vasconcelos y la propuesta peruana de Mariategui, quien entre otras cosas eran citado por algunos intelectuales colombianos. Es decir que la Revolución Mexicana que exaltó el pueblo y los valores indígenas y la propuesta comunista y socialista en Perú difería en gran medida del proyecto colombiano. 

Carátula del libro "La civilización  contemporánea", de Luis López de Mesa. 1926

Los textos estéticos y los proyectos culturales que se escriben en esta época, hacen alusión a un arte basado en ideales clásicos y no de vanguardias: la consolidación de la Escuela Nacional de Bellas Artes con el proyecto de Roberto Pizano, apoyado por el gobierno del conservador Miguel Abadía Méndez en (1926-1930) es un ejemplo de ello; por esta misma época se impulsa un arte que pretende exaltar el indigenismo con artistas como Ramón Barba y Rómulo Rozo quienes eran apoyados por uno de sus mayores mecenas Eduardo Santos Montejo (nuestro actual presidente es nieto de su hermano Enrique Santos Calderón "Calibán). No deja de sorprendernos el entusiasmo de Colombia en participar en la Exposición Iberoaméricana de Sevilla España en 1929 en las postrimerías de la dictadura del falangista Primo de Rivera donde el pabellón de Colombia, semejante a una catedral (hoy el consulado de Colombia en Sevilla) es decorado por el artista Rómulo Rozo que materializa un idealismo indigenista con visos de neoclasicismo, creando un sincretismo propio de una estética conservadora donde iglesia, indigenismo y neoclasicismo se oponen a la vanguardia artística del momento. Es sorprendente de otra parte que hoy exista un interés por desarrollar investigaciones sobre este periodo pero dejando de lado el trasfondo histórico como intentando lavar una historia difícil de avalar y digerir. 


Pabellón de Colombia en la Exposición Iberoamericana de Sevilla decorado por Rómulo Rozo en 1929.

Buena parte del pensamiento de Luis López de Mesa, quien años más tarde decide trazar una línea imaginaria entre Riohacha e Ipiales donde se podría evidenciar según él, los peligros de una nación apoyada en una población no degenerada propiamente pero sí "débil", es otro ejemplo de esta visión identitaria e higienista. Esa línea imaginaria vendría apoyada por una política de inmigración de población, en su mayoría de origen europea que serviría de talanquera a las poblaciones de las costas, llanos y selvas, regiones estas donde se concentran los negros e indígenas. Mariano Ospina Pérez presidente entre 1946-1950, insistía en que "antes que gobernar, ferroviar y educar", había que "sanear". Algo similar sucedió en Argentina con Montoneros quien impulsó una buena parte de inmigración europea.

Débora Arango. La salida de Laureano. 1953(¿?)

Ni si quiera alguien tan lejano en postura política como Jorge Eliecer Gaitán se liberan de este pensamiento racial: para él el destino del país está en una nueva "raza" trabajadora, honesta, pero por supuesto más a tono con las propuestas socialistas de México y Perú. Laureano Gómez es quien más acentúo este aspecto de lo degenerado y su “defensa” de un cierto origen y pureza que en este caso se traduce en un proyecto político y estético. Gilberto Alzate Avendaño y su partido llamado “Acción Nacionalista Popular”, soñó con crear en Colombia lo que el falangista Primo de Rivera anunciaba en España, lo que Mussolini en Italia ponía en marcha y lo que Hitler finalmente lleva a cabo hasta su fracaso. Las camisas negras fascinaron a Alzate Avendaño.

Lo que sucede en Colombia donde la declaratoria muy a tono de lo que propuso la Asociación Internacional para la Defensa de la Cultura creada en París en 1935 por iniciativa de Louis Aragon, en reacción al Congreso del Partido Nazi donde Hitler ya amenazaba el arte de vanguardia, el Ministro de educación Jorge Eliecer Gaitán desarrolla en 1940 una exposición del primer Salón Nacional de Artistas donde se incluyen artistas como Débora Arango que estaban en la mira de los estetas conservadores y que el ministro ya había invitado a exponer en el hall del Teatro Colón en Bogotá. La artista paisa había sido condenada por sus dibujos y acuarelas por el clero y una cierta élite en Medellín que sin duda estarían muy cercanos a la tesis nazis. La reacción de Laureano Gómez no se hizo esperar y atacó al iniciativa de Gaitán.

Acto del Presidente Santos en su posesión en la Sierra Nevada de Santa Marta 2010.

La reciente estigmatización del indígena en el conflicto armado en Colombia tiene quizá sus orígenes en esta idea higienista que si vemos detenidamente tan solo nos separa algunos años de esa generación del centenario que contribuyó sin duda en mucho al conflicto armado y político en  cual aún estamos inmersos. Tal pensamiento echa sus raíces en el proyecto nacionalista y civilizatorio de finales del siglo XIX, cuando Rafael Núñez apoyado en su ideólogo conservador Miguel Antonio Caro elaboraron una constitución política en 1886, que acabó en el proyecto federal, sumergiendo al país en “La guerra de los mil días” (1899-1902) y así dando paso a la hegemonía conservadora en Colombia en la primera mitad del siglo XX. Luego de la derrota liberal, las tesis higienistas y de pureza de la raza hacen eco en la intelectualidad y la clase política en el país que ven con preocupación lo que pasa en Rusia, el fortalecimiento del movimiento social y sindical y las tesis socialistas y comunistas. La caricatura de Ricardo Rendón que encabeza este vistazo, hace referencia a la masacre de las bananeras en 1928 durante el gobierno de Abadía Mendez: la leyenda que acompaña la ilustración dice: "Cortés Vargas: yo maté cien. Abadía: Eso no es nada, yo maté doscientos". Abadía está vestido como militar y señala con su mano una fila de cadáveres que contrasta con la fila de patos salvajes que ha casado Cortés. Sin duda el higienismo ha contribuido a la consolidación de la violencia en Colombia.


Manuel Quintin Lame Chantre, arrestado el 9 de mayo de 1915, 
permaneció 4 años en prisión con grilletes en los pies e incomunicado.

Otro ejemplo de esta política estatal deja de ser un simple ejemplo anecdótico, es la guerra higienista que se le hace a la Chicha como bebida tradicional indígena y la imposición comercial de la cerveza alemana Bavaria fundada en 1889 por los hermanos Leo y Emile Kopp y Santiago Castello en la misma época que comienza el proyecto de nación civilizatorio de Núñez. Pero antes de los hermanos Kopp y Castello los hermanos Ángel María y Rufino José Curvo fundaron la Cervecería Cuervo que tuvo su apogeo, prosperidad y fortuna reemplazando la Chicha. En este contexto surge la figura de Manuel Quintín Lame (1880-1967), quien fue obligado a luchar por el partido conservador en la Guerra de los Mil días (1899-1902). Luego al ver la explotación a la que seguían sometidos él y su pueblo en el Cauca, decide fundar una República Indígena, primero a través de la lucha armada y luego através de una proceso de paz. El escribió varios  textos donde da cuenta de su lucha social y su apoyo al pueblo Pijao en el Tolima.


Cervecería Cuervo


Etiqueta de Bavaria. Fundada en 1889.

Hora bien, valdría la pena preguntarse ¿por qué el indigenismo y esa defensa acérrima por “la pureza de la raza” para el indígena, vehiculada en esta época hiciera que antiguos nazis como Reichel-Dolmatoff (Erasmus Gerhard el fundador de la antropología en Colombia**) se interesaran en los pueblos indígenas en nuestro país? Sino se los pueda exterminar al menos hay que conocerlos a profundidad y evitar que se mezclen, mantenerlos aislados en sus resguardos para evitar la degeneración de la raza y de la nación colombiana, parecería ser el objetivo de los que se interesaron y se siguen interesando en lo indígena y en lo negro por esta época. Así toda referencia cultural, artística y política a lo nacional, a lo identitario, al origen etnográfico resulta sospechoso en este época donde la hibridación y el mestizaje crean y proponen nuevos mapas mentales y políticos lejos de los ideales de pureza. 

Ricardo Arcos-Palma. Bogotá, agosto, 15 del 2012.





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