martes, mayo 14, 2013

Vistazo Crítico 113: ¿EL SUEÑO DE LOS ESTUDIANTES PRODUCE MONSTRUOS?



¿EL SUEÑO DE LOS ESTUDIANTES PRODUCE MONSTRUOS?
A propósito de un texto de Adriana Gonzales.

Recientemente se le ha dado el Premio de Periodismo y Crítica para las Artes en Artes Plásticas y Visuales (y premio es premio) a un texto de la filósofa y especialista en estética Adriana Gonzales. Ese texto se titula Réquiem por el sistema y es replicado en Esfera Pública. Es un texto muy conciso y crítico frente a una experiencia estética (su experiencia) llevada a cabo en el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en una exposición titulada URGENCIAS de María Elvira Escallón, curada por Andrés García La Rota en el 2012.

En su texto Gonzales se sorprende al ver cómo unos estudiantes que dormían plácidamente frente a la obra de Escallón “Precipitaciones en el Hospital Universitario” (2010), fueron despertados y echados violentamente del sacro recinto por un vigilante que les gritaba:

“Favor, se levantan de ahí! ¡Este no es un lugar para dormir!¡Salgan, salgan! – Se oye una voz nasal como si diera orden militar.”

El celador por supuesto no tiene la culpa, él acata órdenes de un superior que administra y rige este sacro recinto donde no se puede ir a dormir y mucho menos si se es estudiante. Pero esto, parece insistir Gonzales, no es el problema en sí. El problema parece ser - y es aquí donde me pregunto si entendí bien la intención del texto de Adriana Gonzales-, que la autora termina compartiendo la voz autoritaria del vigilante cuando afirma tajantemente luego de ver, no como echan violentamente a los estudiantes sino, ver como esos fatigados, acríticos y pobres estudiantes se han atrevido a dormirse frente a una obra tan relevante y crítica como lo es URGENCIAS de María Elvira Escallón, que pone el dedo en la llaga de la situación de los hospitales públicos y en particular esa obra que fue una intervención en el Hospital Universitario de la Universidad Nacional de Colombia en el 2010 que por cierto está en Estado Crítico como lo está toda la Salud Pública desde que entró en funcionamiento la Ley 100. Conociendo a Adriana Gonzales, no creo que sea esto último su propósito. Aunque leyendo de nuevo su texto y hablando con ella, insiste en hacerse y hacernos unas preguntas que yo encuentro bastante relevantes sobre el Museo de Arte Universitario y el Hospital Universitario de nuestra Alma Mater, así ella pase por alto las leyes que rigen la privatización de la Salud, de la Educación y el Arte  en instituciones públicas:

“¿Sólo han muerto estas dos instituciones? No lo creo. Este acontecimiento me hace preguntar por la universidad. ¿A qué van los jóvenes a la universidad? ¿A estudiar? ¿A aprender un oficio? ¿A convertirse en profesionales? ¿Acaso es un nuevo lugar de paso? ¿Qué herramientas teóricas y prácticas les da a los jóvenes para que ellos miren de manera crítica lo que les rodea, más allá de la inmediatez del cansancio por el parcial o las lecturas obligatorias? (Gonzales, 2013).

Con estás preguntas relevantes pero mal orientadas a mi juicio, la autora pretende encontrar unas respuestas. Pero olvidó preguntarse algo fundamental: ¿Por qué esos estudiantes fueron a dormir a un espacio donde, aparentemente no se puede dormir como lo es el Museo? ¿Por qué razón esos estudiantes se durmieron frente a una de las obras más relevantes de estos últimos tiempos?

Lejos de enjuiciarlos y tirar varias pedradas contra la institución que no les ha enseñado a estar despiertos con una actitud crítica, yo me sigo haciendo preguntas que tienden a estar del lado de los estudiantes: ¿Por qué iría un estudiante o un paseante desprevenido a dormir a un museo, a un hospital o quizá a una iglesia? ¿Un bostezo, un buen sueño es algo a condenar frente al arte y las instituciones que nos exigen policivamente vigilia y estar bien despiertos? Los estudiantes que echó el vigilante no estaban durmiendo en un aula de clases (aunque también lo hacen en cualquier universidad del mundo), sino en el escenario que hoy se autodefine como el más vanguardista en Bogotá: el Museo de Arte de la Universidad Nacional. Insisto antes de condenar el sueño de los estudiantes por cansancio, fatiga, falta de espíritu crítico, incluso ignorancia, deberíamos ver que implica el sueño de los estudiantes.

Peter Handke el conocido escritor austriaco al final de los años ochenta nos dice en su famoso "Ensayo sobre la fatiga": "¿A caso no es, de toda evidencia una opinión? No es una opinión, sino una imagen: pues lo que yo pensaba, lo estaba viendo. Entonces lo que es opinión, y quizá inexactamente, es posiblemente la palabra "pueblo" (...) ese "montón de sin-fatiga, terco, condenado, a no reconocer sus errores, su desconcierto, y a girar en círculo sin parar". 

Esta reflexión de Handke nos hace pensar en la obra del también austriaco Erwin Wurm (1954), cuya obra pude descubrir hace unos años en París gracias al artista José Orlando Salgado quien me hizo participe de ese hallazgo. Wurm hace el elogio no solamente de la fatiga, sino también de la pereza, como si la única opción que le queda al ser humano es resistir al mundo del trabajo y al mundo de la eficiencia, haciendo "nada" productivo, durmiendo. El título de sus obras son muestra de ello: "Quédese en pijama todo el día", " fúmese un porro antes del desayuno",  "cambie de camisa de vez en cuando", "duerma durante  dos meses", "sea muy perezoso para argumentar", "no responda nunca"…etc 

Andy Warhol. Sleep (1963) MOMA de New York. 

¿Cómo olvidar el famoso performance-video de Andy Warhol Sleep (1963) donde uno de sus amigos es filmado mientras duerme durante cinco horas y veinte minutos? ¿Cómo olvidar la famosa acción de Wilson Díaz realizada durante la inauguración de la exposición Da Adversidade Vivemos el 31 de mayo del 2001, donde el artista duerme con la ayuda de somníferos a los pies de una de las puertas del Musée d’Art Moderne de París? Esa misma acción la había realizado en la Cinemateca Distrital en Bogotá.

Durmiendo a la entrada del metro. 2010. Santiago de Chile. Acción Aislada.

Otro ejemplo que pude evidenciar fue el de un par de paseantes (en realidad eran estudiantes vestidos de ejecutivos), en el 2010 en Santiago de Chile, quienes a la entrada del metro donde nadie se detiene porque tiene que ir a trabajar o buscar trabajo, “dormían” plácidamente. Por supuesto los policías, que encontraron eso sospechoso, los despertaron y los sacaron del lugar. En un espacio "sensible" como ese, así como el del Museo, no se puede dormir, gritan los vigilantes. Años después el movimiento estudiantil chileno contra las leyes del mercado y la privatización creciente me dio mucho que pensar de esta “acción aislada”.

Tilda Swinton. 2013. MOMA de New York. 

Un ejemplo más, muy cercano a nosotros en el tiempo pues se inauguró hace poco y, que señala desde adentro el sacro recinto del museo es el famoso performance de la actriz Tilda Swinton, quien en la exposición The Maybe del MOMA de New York, duerme plácidamente dentro de una vitrina de cristal, mientras cientos de visitantes la observan con curiosidad o admiración. Este acto de la “bella durmiente” no está en la agenda del museo, ella aparece y desaparece creando conmoción entre los visitantes del templo del arte. ¿En verdad se puede ir a dormir a un museo? En este caso sí, pero ¿por qué no en el Museo Universitario que motivó el texto de Adriana Gonzales?

Pero ellos son artistas y los otros condenados por la mirada implacable de la crítica y el vigilante de un museo son estudiantes, podemos pensar con razón. Pero ambos duermen. Durante la Bienal de Sao Paulo en el 2006 titulada “Es posible vivir juntos” me llamó la atención que a los pies del espacio de exhibición y muy cerca de una obra de arte, un hombre de la calle dormía plácidamente. ¿En últimas si el arte nos desconecta con la realidad entonces para que el arte? En este sentido el texto de Adriana Gonzales es muy importante así yo no  comparta su juicio, que en principio era estético y luego moral: al museo y frente a una obra de arte no se puede ir a dormir, dicta la sentencia.

¿Es posible vivir juntos? Bienal de Sao Paulo. (2006). Indigente durmiendo.

Evidentemente la fatiga es distinto de la pereza: la fatiga sobreviene luego de una intensa actividad, física o intelectual. La pereza en cambio, es un estado de ánimo que hace que el cuerpo entre en reposo. Pero la pereza puede ser el mejor antídoto para la fatiga por paradójico que parezca. Las dos están íntimamente relacionadas. Además si hemos de creer en el psicoanálisis en el sueño es cuando la mente más trabaja. ¿Por qué cuestionar unos estudiantes y de paso toda una institución educativa (una vez más la Universidad Nacional de Colombia en la mira de la crítica) al ver que ellos estaban dormidos frente a una obra que tiene de duración 7:48 minutos y que es proyectada en loop? ¿Será que los estudiantes  o el común de los mortales no se duermen en las otras sagradas instituciones y frente a otras obras?

En fin este extenso texto es motivado por el texto de Adriana Gonzales,  en defensa de los estudiantes, de esos estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, que son los que han liderado el movimiento estudiantil contra la ley 30 y lograron al menos pararla, que se han “tomado” el Museo de Arte de la Universidad Nacional con su acción pedagógica y reflexiva del Museo Recuperado denominado Toma Uno, como consecuencia y en coherencia de la reciente huelga de trabajadores del 2013, que son los mismos que tienen un espíritu crítico y reflexivo y que sí, bostezan y duermen muy de vez en cuando… como cualquier mortal, así sea frente a una gran obra de arte y en un  espacio considerado sagrado donde ahora al parecer no se puede ir a dormir. La imagen que encabeza este texto es tomada de una visita de estudiantes, nada menos ni nada más que a uno de los templos del arte contemporáneo: La Tate Gallery de Londres.

Ricardo Arcos-Palma.
14 de mayo del 2013.

post-scriptum. Si debo dar crédito a una idea que Adriana Gonzales enuncia en su texto y que debió desarrollar más a mi juicio: el símil crítico entre el hospital y el museo universitarios. Y la obra de María Elvira Escallón era sin lugar a dudas un buen pre-texto para entender ahí sí "El réquiem por el sistema". Yo he desarrollado esa idea en un texto titulado "Tensiones entre lo público y lo privado: Hacia un museo de la cultura" Publicado en la Revista Calle 14, Revista de Investigación en el Campo del Arte, de la Facultad de Artes-ASAB, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
 http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/c14/article/view/3970/5666

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