viernes, enero 30, 2015

Vistazo Crítico 130: Caribe Conceptual.


 
CARIBE CONCEPTUAL
Claustro de la Presentación/Cartagena.

Es la segunda versión de la Feria de Arte Art Cartagena desarrollada a comienzos de año en Cartagena de Indias. Los organizadores de esta feria comisionaron al curador Santiago Rueda Fajardo para curar la exposición titulada Caribe Conceptual.  Esta muestra logró despertar mi interés pues pone en práctica ciertas teorías contemporáneas, que ya Gerardo Mosquera[i],  incluso el mismo Nicolas Bourriaud[ii] han puesto de manifiesto en su más recientes investigaciones sobre arte contemporáneo: la cuestión del origen no es fundamental: Mosquera insiste que no hay que pedirle pasaportes o libretas de identidad a los artistas y en consecuencia a sus obras y, Bourriaud con mucha similitud, afirma que los orígenes son problemáticos pues acentúan el fundamentalismo. Y cuando hablamos de origen, nos referimos a esas posturas identitarias (postmodernas) que han hecho de estas nociones, un feudo infranqueable creando verdaderos guetos, que no aceptan nada que venga exterior de ellos y condicionando la producción artística a encerramientos conceptuales. Aunque esta postura no niega la experiencia del lugar, pues los artistas que componen la muestra, como dice Rueda “están claramente marcados por la experiencia caribeña”.

Santiago Rueda con su exposición logra acentuar esa idea que se tiene del Caribe, no propiamente lo que es el Caribe. De ahí que lo que está en cuestión es el lugar en sí. Desde el título de la muestra que ya es provocador, la idea del Caribe Conceptual apunta a la idea más que a la región. No es para nada el Conceptualismo en el Caribe. A mi pregunta ¿Cómo abordó esa idea curatorial? Rueda responde:

“A partir de la invitación a construir una muestra con artistas “de la costa” pensé en un concepto más amplio, considerando al Caribe como un espacio geográfico y cultural diverso, extenso y trasnacional. Así a partir de la invitación a seis artistas colombianos de diferentes generaciones, que van desde Álvaro Barrios a William Aparicio, escogí algunos trabajos que construyen de manera testimonial, alegórica y conceptual al Caribe y a la experiencia de profunda mezcla cultural que hay en él, desde la perspectiva, como acabo de afirmarlo, de seis artistas colombianos contemporáneos”.

Caribe Conceptual, es una propuesta  curatorial realizada juiciosamente por uno de los curadores y teóricos más relevantes en este momento en Colombia que reúne dos figuras consolidadas como Álvaro Barrios y Ofelia Rodríguez. Una artista con una trayectoria sólida como María Isabel Barrios y tres artistas emergentes, William Aparicio, Fernando García y Emma Ana, quienes pese a su juventud ya gozan de un prestigio nacional importante. Cinco de ellos pertenecientes a la región Caribe y uno de ellos del interior del país, lo que garantiza una apertura más allá del lo puramente regional.



Álvaro Barrios expone dos obras: la primera : El mar de Blas de Lezo (2015), que ya se había expuesto en su gran retrospectiva en la BLAA, recubre toda la pared con papeles impresos de color azul en una de sus caras y en otra de color rojo. Los papeles se ondean levemente como si fueran olas sobre nuestra cabeza. Esta obra alude al héroe español que ganó la batalla a los ingleses en la famosa Batalla de Cartagena. Barrios muestra las contradicciones de una época donde se defendía a toda  costa un fortín de donde salían las riquezas hacia la Madre Patria. El colora azul del mar, sin duda contrasta con su revés el rojo de la sangre que se mezcló durante siglos por quienes detentaban el poder colonial. La segunda obra de Barrios, Diálogo de Reinas (2013), es una obra que se inscribe dentro del mismo registro de conflictos coloniales donde los mares juegan un papel fundamental: La guerra de las Malvinas como escenario histórico sirve de soporte a esta obra, donde se mezclan en una correspondencia inventada por el artistas, las cartas de Evita Perón, Margaret Tatcher y la Reina de Inglaterra Elisabeth II. La correspondencia entre ellas deja entrever el conflicto entre Argentina y Reino que fue muy álgido en la década de los ochenta. 


William Aparicio expone dos grandes fotografías bajo el título “La Playa” (2014). En una de ellas los cuerpos de las turistas son masajeados con oleos marinos, por los trabajadores informales del lugar, que se ganan la vida de esta manera. Una mezcla entre erotismo y exotización es revelada en éstas imágenes, cuestionando la idea del esparcimiento y la visión del turismo sexual. En la otra fotografía vemos una cantidad de turistas sentados a la sombra de las palmeras: la situación y le colorido, de ese hacinamiento vacacional, nos hace recordar esas situaciones impresionistas pintadas a finales del siglo XIX por Renoir. Hay bastante humor e ironía estas obras que logran mostrar una situación diferente del turismo: el lugar de esparcimiento en “temporada alta” se convierte en un verdadero parqueadero donde no hay lugar para la tranquilidad.  
 
Emma Ana, con su obra “Mad In China” (2014) colecciona una serie de vajillas de fabricación china, las que interviene a manera de collage. Estas piezas, principalmente platos, se disponen en la pared, convirtiéndose en el soporte de una imaginario local que se hibrida con la fabricación en masa. Lo artesanal de lo local con la invasión global, “hecho en China”, cuestiona la realidad del mercado y el estatutos de lo popular como elemento de consumo. Estas obras al mismo tiempo materializan la idea de la identidad, pues a simple vista parecen vajillas pintadas a mano con motivos caribeños. El pastiche se instala cuestionando con ironía la idea de lo regional. Aquí ya no hay regiones sino una intercambio de influencias y materiales.


Fernando García con su “Serie desnudos-El eslavón perdido”, (2008-2013) realiza una serie de pinturas en óleo sobre madera de pequeños formatos, que se reapropian de obras de la historia del arte de artistas como Botticelli, Magritte, Bruguel, etc, En esas obras, se genera un tensión pues los personajes han desaparecido extrañamente del plano de representación, convirtiendo esas obras en verdaderos escenarios de un crimen. La desolación de estas obras: La Venus de Botticelli ha desaparecido, los personajes de Magritte ya no están en la escena y la multitud de personajes de los cuadros de Bruguel han dejado también el recuadro. Ese vaciamiento, recuerda la tensión entre la fotografía y la pintura donde los sujetos ceden paso a los objetos.  Ya los sujetos no nos interesan decía Francis Picabia en el apogeo del dadaísmo. García parece insistir en esto, pero estas obras se revisten de un extraña sensación, siniestra diría Freud, pues nos son familiares esas imágenes, extrañamente familiares. Los personajes parecen haber huido a otra parte, como si ahí fuera a acontecer lo peor. No deja de arrancarnos una sonrisa estas obras que desde mi punto de vista son de lo mejor de la exposición.



María Isabel Rueda, presentó su obra de gran formato “Yo soy también el otro” (2010) un alimón realizado con la colaboración del artista mexicano Marcos Castro. En esta obra se ven los animales de los escudos de México y Colombia (El Águila y El Cóndor) y ambos parecen luchar con una gran serpiente, mientras varias mariposas negras y blancas revolotean a su alrededor. Las mariposas negras, han sido siempre signos de mal agüero, lo que acentúa la idea dramática de este combate de sentimiento nacional y la serpiente si bien fue condenada al mismísimo infierno por la visión cristiana, aquí recupera su fuerza pre-hispánica. Cada animal parece luchar dentro de ese imaginario del sentimiento nacional de nuestros dos países. Sin embargo la idea de la otredad, viene acentuada sin duda, por la tragedia que vive hoy México similar a la que estamos tratando de dejar de lado en nuestro país.   


Finalmente pudimos disfrutar de la obra de Ofelia Rodríguez, quien hace parte de las pioneras del arte pop en nuestro contexto. Sus obras pictóricas recuerdan mucho su universo plástico de una cierta cultura pop que se enmarca dentro de la tradición caribe con lo popular religioso de la región de Boyacá. Existe un sincretismo interesante en su trabajo donde la influencia de estilos y tradiciones hacen de su “pintura” que es absolutamente objetual, una obra en la cual podemos experimentar la tradición y la contemporaneidad. Cosa bastante difícil cuando se trata de obras que cuestionan la pintura  pero sin dejarla de lado. Una obra que desde hace tiempo ya, hace parte de la historia del arte en Colombia, pues ha sido reconocida por los críticos Germán Rubiano, Álvaro Medina, Eduardo Márceles Daconte y José Hernán Aguilar entre otros.

Caribe Conceptual es una apuesta curatorial que enriquece el panorama de las feria de arte de Cartagena, que si bien tiene una clara intención comercial, con este tipo de exposiciones logra situarse al lado de las grandes ferias de arte como ARCO y ARTBO donde existe una verdadera vocación pedagógica que trata de problematizar artísticamente el lugar donde sucede el evento. No faltó quien cuestionara esta exposición por tildarla de falta de investigación sobre el lugar. Sin embargo, Santiago Rueda logró una vez más, realizar un trabajo serio que demuestra que el Caribe es mucho más que playa,  brisa y mar.

Ricardo Arcos-Palma.
Cartagena de Indias-Bogotá; enero del 2015.



[i] Mosquera, Gerardo. Contra el arte Latinoamericano. http://www.esteticas.unam.mx/edartedal/PDF/Oaxaca/complets/mosquera_oaxaca.pdf  y en conversaciones que tuvimos en una entrevista inédita ratifica estos presupuestos.
[ii] Bourriaud, Nicolas. Contra la postmodernidad. http://www.artishock.cl/2013/09/contra-la-postmodernidad-y-la-cuestion-del-origen-entrevista-a-nicolas-bourriaud/   Entrevista realizada a Bourriaud por el autor de este texto.

sábado, enero 24, 2015

CARTA ABIERTA A EDUARDO ESPARZA. Guardar silencio hubiese sido menos estúpido, en su caso.


GUARDAR SILENCIO HUBIESE SIDO MENOS ESTUPIDO, EN SU CASO.
CARTA ABIERTA A EDUARDO ESPARZA.

Con sorpresa me encontré con su texto titulado: “Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”. Pero mi sorpresa aumentó con ver el tono insultante; y lo peor que haya sido publicado en la sesión “Actualidad” del portal web del Centro de Memoria Paz y Reconcialiación, una entidad gubernamental. Ante el silencio de dicha entidad frente a un derecho de réplica en las mismas condiciones en que aparece su texto y frente al silenciamiento de varios comentarios que deberían publicarse, siguiendo su texto en el mismo portal, me veo en la obligación de escribir esta carta abierta y pública. Así hallamos discutido ampliamente en el portal web de facebook Crítica Pública sobre este asunto.

Dentro de todas las estupideces que Usted, señor Esparza dice en su texto, solo debatiré algunas:

1.     No veo por qué soy objeto de sus ataques si en realidad fuimos tres jurados del  Salón de Arte de Anapoima 2014 en el cuál usted participó: María Elvira Ardila (Curadora del Museo de Arte Moderno de Bogotá) Karla Melo (Periodista y  gestora cultural directora de www.lasalomonica.com) y quien escribe esta carta. Centrar todo su veneno en mi nombre me despierta ciertos interrogantes. ¿No veo por qué razón usted me hace centro de sus ataques? ¿Tanto poder tengo yo para incidir en los otros dos jurados y en los organizadores del salón? ¿Tanto le molesta mi lugar en el contexto del arte local e internacional? Enfin no entiendo por qué me hace blanco de sus ataques.

2.     Sus señalamientos son injuriosos y calumniosos pues afirman, lo cito:
"Ya los señores Ricardo Arcos Palma y Lucas Ospina nos tienen acostumbrados a su duelo diarreico, en su disputa por cooptar los pocos trabajos que se generan desde las entidades que apoyan proyectos culturales, les encanta el lucro y están donde están las becas del Ministerio, donde hay premios considerables en los salones de artistas. Entonces son jurados, gestores culturales, críticos de arte, curadores y artistas cuando les toca; a ellos les cae como anillo al dedo, la instalación premiada con una mención de honor de los “chulos cenando” de Elberto Pinto."
Esto es absolutamente falso, desde que he sido contradictor de las políticas ministeriales de los anteriores gobiernos, incluso del Ministerio de Cultura, no trabajo con ellos, ni he sido beneficiario de sus ayudas económicas bajo ninguna figura. Lo invito a demostrar lo contrario con pruebas. Por lo tanto vincularme a esto y compararme con el artista Lucas Ospina al respecto, me parece más que atrevido, cuando yo mismo he denunciado estas prácticas clientelistas en otros momentos.

3.     Sus  palabras y ataques hacia el primer premio del Salón de Anapoima ganado en franca lid por la artista Teresa Currea, me parecen desproporcionados e irrespetuosos. No creo que un(a) artista por joven que sea, merezca ser tratado(a) como usted lo hace; lo cito: “una joven artista alienada y manipulada.” Su juicio es bastante temerario y no genera sino desconfianza en sus palabras que solo demuestran frustración y envidia de parte suya; ¿cómo es posible que un artista “veterano” como usted se define, un “maestro” pensaríamos nosotros, se refiera a un artista joven de esta manera? El maestro se hace con los años. Este no parece ser su caso, ¡qué vergüenza!

4.     Finalmente lo invito a estudiar un poco sobre arte, pues al parecer usted confunde un buen dibujo como el de Teresa Currea ganadora del salón, con una instalación. Y de paso leer un poco sobre arte conceptual, para entender que eso no fue precisamente lo que se premió.

Le recuerdo que soy defensor del arte de calidad. No me interesa para nada una técnica en particular, ni la barba o las pecas del artista. Para mi una excelente obra de arte es aquella que es capaz de interrogar el presente, dialogando con el pasado; que hable de nuestro contexto y lo haga con un lenguaje contemporáneo. Entiendo lo contemporáneo no como una moda sino como un asumir el presente aquí y ahora. Si desea (y tiene la capacidad) para ver mi definición de lo contemporáneo, que para nada tiene que ver con esa disputa entre lo moderno y lo contemporáneo puede consultar el siguiente texto: Conceptos sobre lo contemporáneo. 

Usted comienza su pasquín llamando al diálogo que debería ser natural en nuestro país sobre todo por la coyuntura actual en la que nos encontramos, donde el otro se elimina así como así por el hecho de pensar y actuar diferente. Pero con estupideces como las que usted dice no se puede entablar un diálogo. Al respecto le recomiendo el programa que inauguramos en Canal Capital hace ya un buen tiempo titulado, qué paradoja vea usted "Diálogos" y resalto la idea del disenso que nuestro invitado Jacques Rancière, en esa ocasión puso sobre la mesa. Disentir es importante, en este sentido bienvenida las diferencias y los distintos puntos de vista. Pero los ataques injuriosos y calumniosos como el suyo no contribuyen para nada a este disenso donde pensar diferente y actuar es importante. Ahora me pregunto con sospecha: ¿cómo es posible que usted se ponga la embestidura de “los artistas plásticos”? ¿De qué artistas plásticos habla? Es un poco pretencioso asumir la vocería de LOS artistas plásticos. Espero su veteranía lo haga entrar en razón y lo persuada en un futuro de no participar en un certamen donde participen excelentes artistas y jóvenes artistas, esto para proteger su salud mental. En verdad, en su caso, guardar silencio, hubiese sido menos estúpido.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá, enero del 2014.


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